3º PARTE
Porque el poder tiene una característica curiosa. Quien llega a él, suele dedicar más esfuerzo a conservarlo que a transformarlo.
Negociaciones, presupuestos, favores, alianzas, carreras políticas.
Todo eso ocupa espacio. Y cuando conservar el puesto se vuelve la prioridad. Representar al ciudadano deja de ser el objetivo principal.
Nosotros no necesitamos ordenar cada movimiento, basta con construir un sistema donde desviarse resulte demasiado costoso.
Con el tiempo, casi todos aprenden a seguir el mismo camino.
Y quienes no lo hacen, rara vez permanecen mucho tiempo en el tablero.
Por eso nunca nos obsesiona quién gana una elección.
Nos interesa algo mucho más importante.
Que nadie cuestione las reglas del juego.
Mientras millones celebren una victoria o lloren una derrota, el mecanismo seguirá funcionando exactamente como fue diseñado.
Y así, mientras celebras tu libertad de elegir, nosotros seguimos decidiendo qué significa realmente elegir.