El plan (Agenda 2030), va mucho más allá de ser un plan criminal material, es un plan demoníaco.
La ventaja de saberlo, es la forma de vencerlo, puesto que el plan tiene su principal arma, en nuestro enfoque material y mundano, sin enfrentarnos a la causa satánica, luciferina y de todas las miríadas de demonios.
Hay tres niveles de conciencia para entender lo que nos acontece o padecemos, desde el 2020. Ahora me corrijo añadiendo un nivel superior, el nivel espiritual.
Resumiendo los cuatro grados de conciencia.
1- Ingenuo, creo todo lo que dice la TV.
2- Veo derechas e izquierdas, y busco la solución en mi bando.
3- La derecha y la izquierda, gobiernos e instituciones, están dirigidos por un plan material diseñado por magnates del MFB ( monopolio financiero buitre)
4- El demonio (demonios) manda en el mundo, con nuestro consentimiento de haberle dejado mandar en nosotros mismos.
Así pues, la manera definitiva de revertir el plan (agenda 2030) y sus sucesivos planes, es mediante la batalla espiritual contra el demonio.
En la ejecución del plan, detrás de cada institución, organismo o gobierno injerenciado está el demonio.
Detrás de cada ser humano resignado al plan está el demonio.
Detrás de cada ser humano que no se somete al plan, también está el demonio confundiendo y agotando la resistencia al plan.
Pero en todos los casos también está Dios con sus miríadas de ángeles buenos, confiando en que con su ayuda, sepamos escoger el buen camino y ser así merecedores de ser almas buenas.
No es una película. El mal existe en la realidad, y también existen en la vida real los promotores del mal: los demonios.
¿No me crees? he aquí un par de ejemplos:
1) Rockefeller, el hombre que transformó la masonería en satanismo, Satán tiene su propia estatua en el Rockefeller Center y el recién fallecido mandó construir el edificio '666 Quinta Avenida'.
Objetivo de los satánicos: un Gobierno mundial bajo la guía de una religión igualmente mundial.
Y todo, bajo la apariencia de una filantropía sin precedentes.
2) El Informe conocido como Flexner con el que Rockefeller cambió todos los conceptos de la medicina
Conclusión: "No se si Dios existe. Pero sin duda que el Diablo existe. Aquellos que juegan con los juguetes del diablo avanzarán lentamente para empuñar su espada".
Madeleine Roux