Ramón D.

7 de oct 18:44

A ver, don Roberto, siento disentir. Es imposible que se cuenten los votos por correo aparte sin afectar a la privacidad. Fui presidente de una mesa electoral, y eso que yo era el cuarto en la lista. Pero entre que uno alegó razones para no asistir, otro ni siquiera apareció y por último una señora apareció con un papelito no oficial, diciendo que ella no se encontraba en condiciones, me tocó ser presidente. Por cierto, el chico de origen marroquí que como vocal le tocó buscar los nombres de los votantes en la lista para irlos tachando tenía muchas dificultades con los nombres, y más teniendo en cuenta que muchos eran de origen vasco.

En fin, yendo al grano, tuvimos que coger el paquete de votos por correo, que no era muy grande, y sobre él volcamos los votos de la urna. Antes, claro, comprobamos que en el paquete estuvieran los votos del listado de votos por correo.

Entre estos votos por correo estaba el de mi propia madre, que ese día se encontraba en otra región de España.

Si hubiéramos contado los votos por correo aparte, con los pocos que eran, habría afectado gravemente a la privacidad del voto.

Otra cosa es que por ejemplo, por ley se pudiera diferenciar el voto por correo de residentes habituales que por distintas razones no puede estar en su ciudad (por ejemplo estudiantes con becas en el extranjero, trabajadores desplazados, ...) de los votantes recientes, que ni siquiera están en España y a los que se podría considerar en una circunscripción aparte, como si fuera una provincia nueva. No sé de leyes y cómo se podría articular, y cómo repartir votos de gente que no tiene ninguna raíz ni lazos afectivos en ninguna provincia española.

Pero ¿qué tiene en la cabeza este tipo de personas?. Antes escuchaba estas noticias y me decía: "¡cómo está el mundo!", pero ahora ya me enfado, me cabrea y me dan ganas de insultar diciéndole: "mema, boba, tonta...". Se lo merece. Nos están hasta quitando el derecho a usar el lenguaje.

Cuando la "Mema" dice que no entiende y empieza a derivar y naufragar señalando a la periodista por, según ella, hacer una pregunta con un sesgo ideológico, y justo esta "representante del pueblo" empieza a lanzar proclamas y expandir los vítores a "su" Gobierno (no el de los ciudadanos), a uno le dan ganas de vomitar.

¿Por qué no responde de forma concisa, clara y rápida?... Porque en el fondo sabe que el feto, el no nacido SÍ sufre. En un momento dado ella, entre todo su farragoso discurso, dice que NO sufre, pero sabe que la masa se quedará sólo con las proclamas y su NO se hundirá entre toda su palabrería huera.

En fin, recuerdo a mi difunto padre cómo viendo los noticiarios se reía de la estulticia y barbaridades, sobre todo de los gobiernos de Felipe González y Zapatero. Se ha perdido el de Pedro Sánchez. Lo que habría disfrutado.

1 de oct 19:33

Yo no tenía problemas con la Kutxa. Ya hace unos años dejé de poder pagar los pedidos de Amazon, entiendo que por algún problema entre la propia Kutxa y el emisor de las tarjetas. Se lo comuniqué a mi gestora y lo único que acertó a decirme fue: "más personas nos lo han dicho; preguntaré por ello". Evidentemente no se arregló ni me dieron respuesta.

Pero lo peor ha venido este año. No me han podido renovar ni la suscripción a César Vidal ni la de mi apreciado antivirus Kaspersky. Esto empieza a convertirse en sospechoso.

1 de oct 13:37

Pues sí, don César, somos muy ovejunos. Mi cuñado argentino un día me decía que aquí no nos levantamos por algo importante más que de vez en cuando. Y no es un extremista. Quizá lo de Miguel Ángel Blanco fue de las últimas veces, y eso que algunos representantes políticos lo hicieron con la boca pequeña. Y ya íbamos tarde después de años de terrorismo etarra. Ese año, recuerdo aquí en San Sebastián cómo grupos de gente fueron a gritarles a las tabernas y negocios de los que ya se sabía que eran proetarras, que evidentemente se escondieron como conejos. No soy muy partidario de estas cosas porque siempre hay alguno que se desmadra y usa la violencia.

Entonces parecía que algo iba a cambiar... Me temo que nos equivocábamos. Todo fue a peor y el sistema educativo y ciertos partidos han hecho que pareciera que no pasó nada.

Yo fui uno de los que durante el covid no salí a aplaudir a los balcones porque me parecía una memez y porque muchas veces me niego a hacer lo que de repente todos los medios o asociaciones proponen sin fisuras. Me recordaba como cuando se acaba una sesión deportiva y el grupo se aplaude a si mismo como diciendo: "bien hecho". Mi hermano pensaba lo mismo. Comentábamos entre nosotros que esas personas del mundo sanitario estaban haciendo su trabajo, en gran medida vocacional. Y no era el ébola. No sé, yo siempre he sido una persona que me ha dado vergüenza cuando me han aplaudido por algo que no me parecía importante.

Por otra parte, no ignoro que seguramente muchos profesionales tuvieran miedo y agradecieran la motivación de unos aplausos. Habrá de todo.

23 de sep 22:13

Bichear o vichear, tampoco sé cómo lo escribiría porque pertenece más a la conversación habitual de casa y una palabra que yo toda la vida he escuchado a mis padres y abuela, extremeños, con el significado de curiosear, pero quizá también de tramar. Mi querida abuela materna era una fuente de palabras, que aunque a veces mal pronunciadas, parece que se han ido perdiendo en esta sociedad actual en la que parece que hay que recurrir al inglés para llamar la atención. Estamos perdiendo una riqueza incalculable.

Mi abuela era muy curiosa, y si te veía haciendo algo que ella ignoraba, te preguntaba: "¿qué estas bicheando?". De ahí que creo que tiene un significado más amplio que mirar.

Mi abuela tuvo un hermano misionero en Nicaragua pero no creo que esa palabra viniera de su influjo porque por lo visto es muy habitual en el sur de España.

(6) La otra es sobre Amazon, que muestra un resumen generado por IA de las valoraciones de los clientes de un producto. Y a veces me he dado cuenta de que dice cosas contrarias. Si nos quedamos con esa valoración y no leemos lo que las personas concretas han escrito, podríamos llevarnos a engaños, más teniendo en cuenta lo mal que escriben algunas personas y que una IA puede interpretar mal.

En este sentido, también hay que criticar que Amazon revisa (¿con IA?) los comentarios antes de publicarlos. A mí me han bloqueado alguno porque opinaba mal del producto o del propio servicio de reparto, y eso que yo razonaba mi opinión como comprador. Esto me da más miedo, que las IAs nos acallen cuando nuestras voces no estén dentro de sus estándares, que no les plazca que seamos individuos diferenciados.

(4) Al final, lo que echo más de menos es la empatía. Ya lo noto cada vez más en las relaciones humanas, quizá producto de la educación. Cada uno va a lo suyo. Como decíais César y tú, lo de los servicios de atención al cliente es terrible. Como mucho, después de dar vueltas en los chatbots, es poder enviar un mensaje o mail con tu problema concreto con la esperanza de que alguna persona real te conteste. Pero es más, he tenido experiencias en que esa persona te aseguraba que te iba a arreglar el problema, y luego comprobabas que no y ya no había forma de contactar de nuevo. Me recuerda al Gobierno actual, que cuando le preguntan algo que les pone en un aprieto, siempre dicen: "Este Gobierno está preocupado y como saben ustedes siempre está trabajando para la ciudadanía" o "hemos convocado una reunión, hemos creado una comisión". En fin, no responden nada concreto y carecen de empatían dando largas.

(3) Pero, ¿qué pasará con esa sabiduría, aunque sea limitada, que uno va adquiriendo según pasan los años, y que en parte ha heredado de sus padres, de sus experiencias?. Si nadie memoriza porque se lo dan todo hecho, se convertirá en alguien dependiente. Parece que todo se soluciona con estar conectado las 24 horas a una red. Hasta que un día falla la electricidad, internet o cualquier otro desastre. Si nadie aprende...

(2) Pero luego hemos visto como en muchos casos se han saltado a la torera leyes, normas para ir recabando datos con los que crear ese "ente", para alimentarlo... y que curiosamente tendremos que acabar pagando en un futuro, tanto por usarlo como por las pérdidas en puestos de trabajo o lo que es peor, en nuestras capacidades deductivas o resolutivas por tener todo hecho (por simplificarlo). Es muy fácil decir a alguien que se abrirán oportunidades para nuevos trabajos. Las personas no se adaptan a la nueva situación como por arte de magia, y menos los adultos de cierta edad. En fin, nos convierten en números, nos deshumanizan. Un % de personas logrará otro trabajo ... pero a lo mejor no eres tú. Sólo habrá estadísticas. Es triste.

(1) Muy interesante, don Miguel Ángel. Llevo una temporada dándole vueltas a este mismo asunto. Si se da cuenta, las tecnológicas han sabido poner el caramelo para que todos caigamos como niños. Aunque ya llevaba años (y muchos) escuchando hablar del asunto pues al final muchas empresas creaban algoritmos para simplificar o parametrizar procesos, sin embargo para llegar a la gente se nos mostró la cara amable: lo fácil que era crear imágenes y vídeos que simulan ser reales, o los avances que se producirán en la medicina que posibilitarán que haya soluciones para cualquier enfermedad.