Miguel Ángel Alcarria

posteó

17 de sep 04:51

Cada #psicoteca nos descubre algo nuevo sobre nuestra salud mental. ¡No se pierdan el capítulo de esta semana! Ya disponible en cesarvidal.tv

36:28

La crisis económica encoge tu cerebro - 16/09/26

En esta edición de La Psicoteca, César Vidal y Miguel Ángel Alcarria analizan una cuestión cada vez más respaldada por la investigación: cómo la inseguridad económica, la precariedad laboral y el miedo constante a perder el empleo pueden afectar no solo a nuestra salud mental, sino también al funcionamiento y envejecimiento del cerebro. La incertidumbre provocada por la automatización, la inteligencia artificial, la inflación o las dificultades para llegar a fin de mes puede mantener al organismo en un estado permanente de alerta, deteriorando la atención, la memoria, el sueño, la regulación emocional y la capacidad para tomar decisiones.Miguel Ángel Alcarria explica el concepto de “mentalidad de escasez” (scarcity mindset): cuando falta dinero, tiempo o seguridad, esa preocupación consume una parte importante de nuestros recursos cognitivos. Es como mantener un programa muy pesado funcionando permanentemente en segundo plano: queda menos capacidad mental disponible para trabajar, estudiar, resolver problemas o cuidar de la familia. Se comentan investigaciones que han observado cómo las preocupaciones financieras pueden reducir temporalmente el rendimiento cognitivo incluso en personas perfectamente capaces e inteligentes.El programa aborda también las consecuencias del estrés económico crónico. Cuando la amenaza se prolonga durante años, deja de tratarse únicamente de ansiedad puntual y puede asociarse con un deterioro más rápido de determinadas capacidades cognitivas. Alcarria comenta estudios realizados en adultos de mediana y avanzada edad que relacionan el empeoramiento financiero sostenido con mayores problemas de memoria y con indicadores cerebrales vinculados al envejecimiento, prestando especial atención al hipocampo, una región fundamental para la memoria, el aprendizaje y la regulación del estrés.A través de casos clínicos, se analiza asimismo el impacto de la presión laboral, el miedo al despido y el acoso profesional. Vivir permanentemente pendiente de cometer un error puede aumentar la hipervigilancia, provocar inseguridad, ansiedad, problemas de sueño y agotamiento, hasta el punto de que una persona competente termine dudando de sus propias capacidades.Otro fenómeno destacado es la “dismorfia financiera”: personas que, aun teniendo cubiertas sus necesidades y disponiendo de ingresos razonables, sienten constantemente que no poseen suficiente dinero. Las redes sociales pueden intensificar esta percepción al llevarnos a comparar nuestra vida real, con sus facturas, deudas y preocupaciones, con el escaparate cuidadosamente seleccionado que muestran los demás.Finalmente, el espacio analiza cómo el estrés económico de los padres puede influir en los niños y en su futura relación con el dinero. La educación financiera, señalan, debería enseñar no solo a ahorrar y distinguir necesidades de deseos, sino también a comprender que el dinero es una herramienta y no una medida del valor personal.Como recomendaciones prácticas, Alcarria propone determinar conscientemente cuánto consideramos “suficiente”, transformar las preocupaciones económicas difusas en cifras y problemas concretos, elaborar un plan financiero y vital, distinguir necesidades de deseos, proteger el sueño y mantener una sólida red de relaciones personales.

12 de sep 07:31

Totalmente de acuerdo. Gracias por tu comentario.

12 de sep 07:31

Me alegro que te haya gustado!

Ramón D. Ramón D. Toda la razón. ¡Muchas gracias por tu comentario!

Nuri P. Muchas gracias!

Ciccone  Gracias por tu comentario

Eloísa Garrido M.  Gracias por tu comentario

Rafael Luis Alvarez L. Gracias por tu comentario

posteó

9 de sep 19:14

Empezamos temporada con una #Psicoteca en la que la realidad supera la ficción. ¡No se la pierdan! Ya disponible en @CesarVidalTV

38:04

La guerra de las máquinas contra tu cerebro ya ha empezado - 09/09/26

En esta entrega de La Psicoteca, César Vidal y Miguel Ángel Alcarria analizan una de las consecuencias más inquietantes del auge de la inteligencia artificial: no hace falta que las máquinas desarrollen conciencia ni que aparezca un Skynet para que comiencen a transformar profundamente al ser humano.Miguel Ángel Alcarria advierte de una paradoja: en lugar de conseguir que las máquinas piensen cada vez más como nosotros, somos nosotros quienes empezamos a pensar, trabajar y crear como las máquinas. La delegación constante de tareas intelectuales en la IA amenaza capacidades como la creatividad, el pensamiento crítico, la concentración, la memoria, la resolución de problemas y la tolerancia a la frustración.El programa aborda también el progresivo empobrecimiento del trabajo creativo. Diseño, programación, periodismo, fotografía, música, escritura, edición, investigación e incluso ámbitos como la medicina o el derecho están incorporando herramientas capaces de producir enormes cantidades de contenido a gran velocidad. Pero ¿qué sucede cuando confundimos cantidad con calidad, velocidad con eficiencia y viralidad con relevancia?A partir de investigaciones neurocientíficas, Alcarria explica por qué el cerebro responde de manera diferente ante una creación humana auténtica. El análisis de La joven de la perla, de Johannes Vermeer, sirve para mostrar cómo una obra original puede desencadenar respuestas relacionadas con la atención, el placer, la introspección e incluso circuitos vinculados al enamoramiento. Las imperfecciones, los matices y la singularidad de una creación humana formarían parte esencial de aquello que nuestro cerebro reconoce como auténtico y bello.La conversación se adentra después en otro peligro: la atrofia cognitiva provocada por delegar continuamente el esfuerzo mental. Se comentan experimentos que comparan a personas que escriben utilizando ChatGPT, buscadores tradicionales o únicamente sus propias capacidades, planteando hasta qué punto depender constantemente de la IA puede reducir nuestra implicación cognitiva, nuestra capacidad para recordar lo que producimos y nuestro rendimiento posterior sin asistencia.Pero la transformación no afecta únicamente al cerebro. César Vidal y Miguel Ángel Alcarria analizan cómo numerosas empresas están comenzando a medir a sus trabajadores con criterios propios de las máquinas: más producción, mayor velocidad, disponibilidad permanente y menor tolerancia al cansancio o al tiempo necesario para pensar. Una estrategia que puede incrementar la productividad inmediata mientras destruye talento, experiencia, creatividad, vocación y conocimiento a largo plazo.También se aborda el creciente rechazo de los consumidores hacia una atención al cliente automatizada y deshumanizada, donde conseguir hablar con una persona se convierte en una carrera de obstáculos. Recuperar una maleta perdida, solucionar el bloqueo de una tarjeta o resolver una incidencia no consiste únicamente en procesar información: las personas buscan comprensión, empatía y alguien capaz de interpretar circunstancias que no estaban previstas en un algoritmo.Finalmente, el programa entra en uno de los terrenos más preocupantes: la sustitución de las relaciones humanas por chatbots. Cada vez más personas utilizan la inteligencia artificial como confidente, consejero o fuente de apoyo emocional, especialmente entre los más jóvenes. Se analizan datos que relacionan un uso intensivo de estas herramientas con dependencia emocional, soledad, ansiedad y aislamiento.La verdadera guerra entre las máquinas y la humanidad quizá no tenga robots, explosiones ni misiles. Puede estar desarrollándose silenciosamente en nuestro cerebro, nuestros trabajos, nuestras relaciones y nuestra capacidad para crear.¿Estamos utilizando la inteligencia artificial como una herramienta para ampliar nuestras capacidades o estamos permitiendo que determine qué capacidades humanas merece la pena conservar?Una reflexión sobre inteligencia artificial, neurociencia, creatividad, belleza, trabajo, salud mental y, sobre todo, sobre aquello que nos hace verdaderamente humanos.
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