1º PARTE
¿Crees que el pueblo manda porque depositas un papel en una urna?
¿Qué idea tan conveniente para nosotros? La elección es un circo.
Nosotros diseñamos el escenario. Tú sólo eliges al payaso.
Ese es el truco más elegante que hemos perfeccionado.
Convencerte de que participar es lo mismo que decidir.
Mientras celebras el derecho a votar, nunca preguntas quién decidió cuáles eran tus opciones.
Nosotros sí. Ningún aspirante llega a lo más alto por accidente.
Antes de aparecer en un debate, en una boleta o en una pantalla, ya ha recorrido un largo camino.
Ha aprendido qué decir, cuándo callar, y sobre todo, qué temas jamás debe poner realmente en juego.
No necesitamos controlar cada candidato. Nos basta con que todos acepten los mismos límites.
Dividimos a la población en bandos. Les damos colores. Les consignas y enemigos.
Les enseñamos a discutir por símbolos, mientras olvidan observar la estructura completa.
La izquierda culpa a la derecha. La derecha culpa a la izquierda.
Y ambos creen estar luchando por el futuro.
Nosotros sólo observamos cómo gastan su energía peleando entre ellos.
Cada elección se presenta como la batalla definitiva.
El día que cambiará la historia. El momento en que todo será diferente.
Pero cuando termina el ruido, las decisiones fundamentales siguen recorriendo el mismo camino.
Cambian los discursos, cambian las caras, cambian los eslóganes. El mecanismo permanece, nuevas leyes, nuevos
impuestos, nuevos tratados, nuevas regulaciones, reformas que afectan la vida de millones.